El plural (artículos)
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La canción pertenece al álbum “Supplique pour être enterré à la plage de Sète” de 1966.
Una tarde para adaptar este tema. Media mañana para buscar imágenes o, como en este caso, un video que venga al caso. “El camarote de los hermanos Marx” resulta un buen ejemplo de “pluralidad". Como siempre, la adaptación literal es imposible y uno va tomándose libertades e inventa alternativas sobre la marcha. Salvo alguna frases o dificultades en el ritmo no es muy difícil su adaptación (a mi estilo, claro, que el buen Brassens me perdone todas las libertades que me tomo...). Algunas singularidades:
La dificultad (imposibilidad) de encontrar un sinónimo de “con” ("tonto", como aguda en castellano) hace que variemos la sintaxis para cuadrar la idea.
La expresión “sacrebleu” (Sangre de Cristo), repetida en un verso del estribillo será sustituida sucesivamente por diversas exclamaciones: desde la malsonante “joder” a la original “mi, sol, re” (comprueba el pentagrama, si quieres, pero sí son esas notas), etc. En alguna expresión más se llega a la blasfemia: “San Satanás” muy al estilo de Brassens y, quizá, más atrevido aún. Altero el orden de presentación de “obelisco / monolito” para resaltar el onanismo implícito en el verso. Igualmente sustituyo mortaja por cajón, y otros muchos más; pero todos con sentido y oportunidad (creo).
Brassens, lleno de moderación y modestia, nunca escribió textos puramente autobiográficos. Sin embargo, este disco contiene dos historias que están inspiradas en gran medida en experiencias muy personales: “Los cuatro solteros” en los que realiza una regresión a un pequeño robo en el que participó y “El deshecho” (L’épave) en el que un policía se convierte en el héroe de la historia: el policía debe ser condenado como un símbolo, pero detrás del uniforme también hay un hombre. El discurso es nuevo. Pero Brassens sigue siendo, sobre todo, un anarquista y afirma en voz alta y clara en esta canción, “El plural”, que cree más en la individualidad que en agrupaciones de todo tipo:
El Plural forma parte de lo que podría llamarse, con grandes palabras, el “gesto anárquico” de Brassens. Es cierto, en cualquier caso, que esta canción tuvo la bondad de ofender a algunas de esas odiosas “gentes”; esas personas, según Brel, que sólo pueden sentirse cómodas en multitud. “Entre los gritos de los lobos no se oye el mío.” Por encima de toda refriega, Brassens quiere estar solo, esto es una alegoría de la libertad individual. Tanto si los agrupados le culpan, como si otros lo alaban; esta actitud es como lo que lo inspiró, “digno de respeto". Le Pluriel se canta con el acento de las profesiones de fe; si Brassens quisiera escuchar cualquiera de estas profesiones.
Si el estribillo de Le Pluriel (y su famoso encabalgamiento) hizo reír al público desde el momento de su creación, en 1966 también produjo un crujir de dientes. La reacción más dura vino de Jean Ferrat: En groupe, en ligue, en procession 1966)
Una tarde para adaptar este tema. Media mañana para buscar imágenes o, como en este caso, un video que venga al caso. “El camarote de los hermanos Marx” resulta un buen ejemplo de “pluralidad". Como siempre, la adaptación literal es imposible y uno va tomándose libertades e inventa alternativas sobre la marcha. Salvo alguna frases o dificultades en el ritmo no es muy difícil su adaptación (a mi estilo, claro, que el buen Brassens me perdone todas las libertades que me tomo...). Algunas singularidades:
La dificultad (imposibilidad) de encontrar un sinónimo de “con” ("tonto", como aguda en castellano) hace que variemos la sintaxis para cuadrar la idea.
La expresión “sacrebleu” (Sangre de Cristo), repetida en un verso del estribillo será sustituida sucesivamente por diversas exclamaciones: desde la malsonante “joder” a la original “mi, sol, re” (comprueba el pentagrama, si quieres, pero sí son esas notas), etc. En alguna expresión más se llega a la blasfemia: “San Satanás” muy al estilo de Brassens y, quizá, más atrevido aún. Altero el orden de presentación de “obelisco / monolito” para resaltar el onanismo implícito en el verso. Igualmente sustituyo mortaja por cajón, y otros muchos más; pero todos con sentido y oportunidad (creo).
(Comentarios del autor)
Brassens, lleno de moderación y modestia, nunca escribió textos puramente autobiográficos. Sin embargo, este disco contiene dos historias que están inspiradas en gran medida en experiencias muy personales: “Los cuatro solteros” en los que realiza una regresión a un pequeño robo en el que participó y “El deshecho” (L’épave) en el que un policía se convierte en el héroe de la historia: el policía debe ser condenado como un símbolo, pero detrás del uniforme también hay un hombre. El discurso es nuevo. Pero Brassens sigue siendo, sobre todo, un anarquista y afirma en voz alta y clara en esta canción, “El plural”, que cree más en la individualidad que en agrupaciones de todo tipo:
(Traducción libre de “Musique, piafs et billets d'humeur”, por Bernard)
El Plural forma parte de lo que podría llamarse, con grandes palabras, el “gesto anárquico” de Brassens. Es cierto, en cualquier caso, que esta canción tuvo la bondad de ofender a algunas de esas odiosas “gentes”; esas personas, según Brel, que sólo pueden sentirse cómodas en multitud. “Entre los gritos de los lobos no se oye el mío.” Por encima de toda refriega, Brassens quiere estar solo, esto es una alegoría de la libertad individual. Tanto si los agrupados le culpan, como si otros lo alaban; esta actitud es como lo que lo inspiró, “digno de respeto". Le Pluriel se canta con el acento de las profesiones de fe; si Brassens quisiera escuchar cualquiera de estas profesiones.
(Traducción libre de “Georges Brassens” de René Fallet)
Si el estribillo de Le Pluriel (y su famoso encabalgamiento) hizo reír al público desde el momento de su creación, en 1966 también produjo un crujir de dientes. La reacción más dura vino de Jean Ferrat: En groupe, en ligue, en procession 1966)
On peut me dire sans rémission
Qu'en groupe en ligue en procession
On a l'intelligence bête
Je n'ai qu'une consolation
C'est qu'on peut être seul et con
Et que dans ce cas on le reste
Me pueden decir sin remisión
Que en grupo, en liga, en procesión
Tenemos una inteligencia estúpida
Sólo tengo un consuelo
Es que uno puede estar solo y ser estúpido
y que en este caso nos da lo mismo
Guy Béart, por su parte, presentó una concepción del pensamiento similar a la de Brassens cuando cantó, en 1972, en “Al margen” y sobre todo, “El Grupo”; una canción muy divertida y particularmente exitosa. Hay palabras claves que rigen, dominan, elevan u oprimen la existencia de un hombre: “Mi país, mi patria, mi pueblo, mis raíces, mis ancestros, mis convicciones, mis valores, mis compromisos...” El ser humano se alimenta de estos ideales que son sus refugios, sus razones para vivir, que muchas veces son solo subterfugios. “Tener menos miedo, sentirse menos solo...” Estas palabras son también, para los artistas, fuentes inagotables de inspiración. Brassens es un poeta solitario. Toda su obra está impregnada de su aversión a la multitud, la cual dicta su ley y que hace de esta ley una verdad intransigente. Brassens se parece al poeta de André Suarès: "Se inclina para ver la multitud que pasa por debajo..." (¡Prefiere contemplar... a la gente buena desde su balcón!) Las causas nobles, las virtudes comunales, las alegrías del colectivismo, el sentido de comunidad y el tenaz instinto gregario le inspiran una obstinada sospecha. Para él, la masa no es una multiplicación de cerebros sino, por el contrario, un único cerebro cuyos impulsos sustituyen a la mente; cuya emoción aniquila el discernimiento. De la multitud ("La prueba de lo peor es la multitud" decía Séneca) en júbilo o en furia, desconfía. El miedo que le inspira no le impide provocarla. En “La tondue” roba un mechón de pelo a una desafortunada mujer que acaba de ser rapada, a la vista de los "cortadores de trenzas" que, sin embargo, le asustan. ¡Qué audacia! Se cuelga en el ojal ese broche, este roba-corazones, que se convierte en un símbolo tanto de su resentimiento hacia esos "esquiladores" como de su compasión por la pecadora. ¡En “Le mécréant” le canta a "un celemín de chinches de sacristía" algo muy diferente al “Plus près de toi Mon Dieu” (Más cerca; Oh, Dios, de ti), que esperan las fanáticas; sino “El gorila” y “Puta de ti! (¡Y las santas mujeres, presas de la histeria pretenden castrarlo!) El lema de Brassens: Bande à part (Reservándose para sí) es lo contrario de todas las ideologías políticas y religiosas resumidas en una: “Unámonos a mis hermanos para crear un mundo mejor.” Fue muy criticado por ello. Sin embargo, para él, el individualismo no es sinónimo de egoísmo. Su generosidad era proverbial y excluía en su pensamiento esa execrable falta de sentimiento llamada indiferencia. Aquellos cuyas aspiraciones idealistas sólo florecen en el movimiento colectivo son libres de poner en común sus ideas, sus programas y su rabia, "pero, por el amor de Dios, ¡que dejen vivir a los demás! "Libertad" es el único lujo que tenemos aquí abajo. ¿Dónde están los que denunciaban la individualidad de Brassens? ¿Dónde están los conferenciantes intransigentes, los "camorristas beligerantes" que sospechan de quién no se adhiere a sus verdades? La fanfarria de los ruidos ha pasado, pero afortunadamente, en nuestros corazones, sopla "un poco de aire rebelde..." (De Jean-Paul Sermonte en “Amigos de Brassens”. Traducción libre)
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